La inteligencia artificial puede ayudar a las docentes a planificar experiencias de aprendizaje, crear cuentos, diseñar materiales y diversificar actividades. Sin embargo, en Educación Inicial, la tecnología debe estar al servicio de la infancia, no al revés.
¿Qué significa incorporar la inteligencia artificial en Educación Inicial?
La inteligencia artificial (IA) está transformando distintas actividades de la vida cotidiana, y la educación no es ajena a este proceso. Actualmente, existen herramientas capaces de generar textos, imágenes, canciones, narraciones, presentaciones y propuestas de actividades a partir de instrucciones escritas o de voz.
En el nivel de Educación Inicial, estas posibilidades pueden contribuir al trabajo pedagógico de las docentes de niñas y niños de los primeros años de vida. Por ejemplo, una herramienta de IA puede ayudar a preparar un cuento sobre los animales de la comunidad, proponer preguntas para explorar la naturaleza o diseñar tarjetas visuales para una experiencia de aprendizaje.
Pero es importante comprender algo fundamental: incorporar IA no significa que los niños deban pasar más tiempo frente a una pantalla ni que una aplicación pueda reemplazar a la docente.
El valor de estas herramientas depende de cómo se utilicen, de la intención pedagógica que las oriente y de su coherencia con las características, necesidades, intereses y ritmos de aprendizaje de cada niño y niña.
El Currículo Nacional de la Educación Básica del Ministerio de Educación (MINEDU) constituye el marco de referencia para orientar los aprendizajes y el desarrollo de competencias. Por ello, cualquier recurso generado mediante IA debe responder a una finalidad educativa concreta y no convertirse en una actividad aislada o meramente tecnológica.
¿Cómo puede ayudar la IA a las docentes de Educación Inicial?
La IA puede funcionar como una asistente para organizar ideas, elaborar borradores y explorar diferentes alternativas didácticas. Su utilidad se aprecia especialmente cuando permite reducir tareas repetitivas y dedicar más tiempo al acompañamiento de los niños.
📚 1. Crear cuentos, relatos y experiencias narrativas
Una docente puede solicitar un cuento breve sobre la amistad, el cuidado del agua, las emociones o los animales de su localidad. También puede pedir preguntas para conversar después de la narración, propuestas de dramatización o actividades de dibujo.
Por ejemplo, en una institución educativa de Ayacucho, la docente podría diseñar un cuento contextualizado en una comunidad andina, incorporando elementos cercanos a los niños: las plantas, los animales, las fiestas locales, los paisajes y las costumbres familiares.
La docente deberá revisar que la historia sea respetuosa con la cultura local, apropiada para la edad y coherente con el propósito de aprendizaje.
🎨 2. Diseñar materiales visuales
Las herramientas de generación de imágenes permiten crear ilustraciones para secuencias de actividades, tarjetas de vocabulario, láminas de observación y recursos para acompañar narraciones.
Estos materiales pueden complementar experiencias concretas como clasificar objetos, identificar características de animales, reconocer emociones o describir elementos del entorno.
Sin embargo, una imagen generada no siempre es correcta. La IA puede representar de manera equivocada una planta, un animal, una prenda tradicional o un elemento cultural. La revisión docente sigue siendo indispensable.
📝 3. Apoyar la planificación pedagógica
La IA puede ayudar a organizar una propuesta de aprendizaje que incluya:
- Una situación significativa relacionada con el contexto de los niños.
- Un propósito de aprendizaje vinculado con las competencias del currículo.
- Actividades de inicio, desarrollo y cierre, cuando esa organización resulte pertinente.
- Preguntas abiertas para promover la exploración y el diálogo.
- Evidencias de aprendizaje y criterios para orientar la observación.
- Alternativas para atender diferentes necesidades de aprendizaje.
El resultado debe considerarse un borrador de trabajo, no una planificación lista para aplicar automáticamente. La docente necesita revisar las competencias, capacidades, desempeños y orientaciones curriculares correspondientes al ciclo y la edad de los niños.
🔎 4. Proponer actividades para explorar el entorno
La Educación Inicial ofrece múltiples oportunidades para aprender mediante el juego, el movimiento, la observación, la experimentación y la interacción con otras personas.
La IA puede sugerir experiencias como observar semillas, comparar hojas, explorar sonidos, reconocer texturas o investigar qué necesitan las plantas para crecer.
La herramienta aporta ideas; la experiencia educativa ocurre cuando los niños observan, manipulan, formulan preguntas, prueban alternativas, expresan lo que descubren y conversan con sus compañeros y su docente.
📋 5. Apoyar la evaluación formativa
La IA puede ayudar a redactar preguntas de observación, ordenar notas pedagógicas o proponer distintas formas de comunicar avances y necesidades de aprendizaje.
Por ejemplo, a partir de criterios definidos por la docente, puede sugerir preguntas como:
- ¿Qué estrategia utilizó el niño para resolver la situación?
- ¿Cómo explicó lo que observó?
- ¿Qué avances muestra respecto de sus experiencias anteriores?
- ¿Qué acompañamiento o nueva oportunidad podría necesitar?
La IA no debe sustituir la observación directa ni emitir automáticamente juicios definitivos sobre el desarrollo de un niño. La valoración pedagógica corresponde a la docente, que conoce el contexto y reúne evidencias durante las experiencias de aprendizaje.
El Currículo Nacional de la Educación Básica desarrolla orientaciones sobre evaluación formativa, retroalimentación y atención a las necesidades de aprendizaje. Estas orientaciones deben guiar el uso de cualquier apoyo tecnológico.
La infancia primero: el juego y la interacción no son opcionales
En Educación Inicial, la tecnología debe integrarse con criterio y moderación. El juego, el movimiento, la exploración sensorial, el lenguaje oral, la convivencia y el vínculo afectivo con los adultos son componentes esenciales de las experiencias educativas.
Por ello, antes de utilizar una herramienta de IA, conviene plantearse algunas preguntas:
- 🌿 ¿Esta actividad permite que los niños exploren, jueguen o se expresen?
- 🗣️ ¿Promueve el diálogo y la interacción con otras personas?
- 🧠 ¿Responde a un propósito de aprendizaje claro?
- 🧩 ¿Considera las características y necesidades de los niños?
- 👩🏫 ¿La docente mantiene el control pedagógico de la experiencia?
- 📵 ¿Es posible lograr el propósito de una manera más directa, concreta y apropiada para la edad?
No todas las actividades necesitan pantallas. Una propuesta sobre el crecimiento de las plantas puede ser mucho más significativa si los niños siembran semillas, riegan, observan cambios y registran sus descubrimientos mediante dibujos.
En ese caso, la IA podría apoyar a la docente en la preparación de una guía de observación o un cuento complementario, sin reemplazar el contacto directo con la naturaleza.
¿Qué dice el marco normativo peruano sobre la inteligencia artificial?
El uso educativo de la IA debe considerar tanto las orientaciones curriculares como las normas generales que protegen los derechos de las personas.
⚖️ 1. Ley N.° 31814: promoción del uso de la inteligencia artificial
La Ley N.° 31814, publicada en 2023, promueve el uso de la inteligencia artificial en favor del desarrollo económico y social del país.
Su reglamento fue aprobado mediante el Decreto Supremo N.° 115-2025-PCM. Este marco incorpora principios y responsabilidades vinculados con un uso seguro, ético y responsable de la IA, la transparencia, la inclusión, la supervisión humana y la protección de los derechos fundamentales.
Para las instituciones educativas, constituye una referencia importante al evaluar el uso de herramientas de IA y sus posibles riesgos. Su aplicación concreta debe analizarse según el tipo de institución, el sistema utilizado y la actividad que se pretende desarrollar.
🔐 2. Ley N.° 29733: protección de datos personales
La Ley N.° 29733, Ley de Protección de Datos Personales, junto con su reglamento aprobado por el Decreto Supremo N.° 016-2024-JUS, es especialmente relevante cuando se trabaja con información de niñas y niños.
Las docentes y las instituciones educativas deben evitar compartir en herramientas de IA información que permita identificar a los estudiantes o que revele datos personales, familiares, de salud, fotografías, informes individuales u otra información sensible sin una base legítima y las garantías correspondientes.
Una recomendación práctica: para generar una actividad o un informe modelo, utilizar situaciones ficticias y datos genéricos. No es necesario ingresar nombres reales ni información identificable de los estudiantes para solicitar ayuda pedagógica.
📘 3. Currículo Nacional y Programa Curricular de Educación Inicial
El Programa Curricular de Educación Inicial del MINEDU orienta el trabajo pedagógico del nivel y debe servir como referencia al elaborar experiencias y materiales.
La IA no reemplaza el currículo ni determina por sí sola qué deben aprender los niños. La selección de competencias, la planificación, la evaluación y las decisiones pedagógicas siguen siendo responsabilidades profesionales de la docente.
Importante: las normas citadas ofrecen un marco general. Antes de implementar una herramienta en una institución educativa, corresponde revisar las disposiciones vigentes del MINEDU, las reglas institucionales aplicables y las condiciones de privacidad del servicio utilizado.
Cinco reglas para usar la IA de manera responsable
1. Protege la identidad de los niños. No ingreses nombres, fotografías, diagnósticos, direcciones, datos familiares ni informes identificables en herramientas públicas de IA.
2. Verifica antes de utilizar. Revisa la exactitud de los textos, imágenes, canciones, historias y recomendaciones generadas. No todo contenido producido por IA es verdadero o apropiado.
3. Mantén la supervisión humana. La IA puede sugerir; la docente analiza, adapta y decide. No delegues decisiones sensibles sobre el desarrollo, la conducta o las necesidades educativas de un niño a un sistema automatizado.
4. Respeta la cultura y la diversidad lingüística. Si elaboras recursos en quechua u otra lengua originaria, solicita la revisión de personas competentes en esa lengua y en su contexto cultural. No asumas que una traducción automática es correcta.
5. Prioriza el bienestar infantil. Evalúa si la tecnología realmente aporta valor. Evita el uso innecesario de pantallas y conserva espacios suficientes para jugar, conversar, crear, moverse y aprender con materiales concretos.
Un ejemplo práctico: una experiencia sobre las plantas
Imaginemos que una docente desea trabajar con niños de Educación Inicial la pregunta: ¿Qué necesitan las plantas para vivir?
Puede utilizar la IA como apoyo en cuatro momentos:
🌱 Antes de la experiencia. Solicita ideas para organizar una actividad de exploración, preguntas abiertas y una lista de materiales sencillos: semillas, recipientes, tierra y agua.
🔍 Durante la experiencia. Los niños manipulan los materiales, observan las semillas, plantean hipótesis y participan en la siembra. La docente acompaña el proceso, escucha sus explicaciones y registra evidencias de aprendizaje.
🎨 Después de explorar. La docente puede utilizar una herramienta de IA para elaborar un cuento ilustrado sobre una semilla o preparar tarjetas que ayuden a recordar las etapas observadas. Revisa previamente la exactitud de las ilustraciones y del contenido.
📝 Para reflexionar sobre los aprendizajes. La docente organiza sus observaciones, identifica avances y dificultades y decide qué nuevas oportunidades ofrecer. La IA puede sugerir preguntas de reflexión, pero la valoración se sustenta en las evidencias recogidas durante la experiencia.
Este ejemplo muestra una idea clave: la IA contribuye a preparar y enriquecer el trabajo pedagógico, mientras que el aprendizaje infantil se construye a través de la experiencia, el acompañamiento y la interacción.
¿Cómo empezar sin complicarse?
No es necesario utilizar muchas aplicaciones ni incorporar tecnología en todas las actividades. Un comienzo razonable consiste en seleccionar una necesidad concreta de la práctica docente y probar una herramienta de forma controlada.
Una ruta sencilla sería:
- Identificar una necesidad: por ejemplo, preparar un cuento o diversificar preguntas para una experiencia.
- Definir el propósito pedagógico: establecer qué competencia o aprendizaje se busca promover.
- Solicitar una propuesta a la IA: proporcionar instrucciones claras, contexto general y edad de los niños, sin incluir datos personales.
- Revisar y adaptar: comprobar el contenido y ajustarlo al currículo, la realidad local y las características del grupo.
- Aplicar con criterio: observar la respuesta de los niños y mantener la interacción directa como centro de la experiencia.
- Reflexionar y mejorar: valorar si el recurso ayudó a lograr el propósito y qué ajustes conviene realizar.
La calidad del resultado depende en buena medida de la calidad de las instrucciones, pero también del criterio profesional con el que se revisa y utiliza la respuesta.
Conclusión: una innovación centrada en las personas
La inteligencia artificial abre posibilidades interesantes para la Educación Inicial en el Perú. Puede apoyar a las docentes en la planificación, la creación de materiales, la elaboración de cuentos y la organización de recursos para la evaluación formativa.
No obstante, la innovación educativa no consiste en utilizar tecnología por el simple hecho de que esté disponible. Consiste en resolver necesidades reales, mejorar las oportunidades de aprendizaje y actuar con responsabilidad.
En el nivel Inicial, la prioridad debe seguir siendo el bienestar de los niños y las niñas, el juego, la exploración, la creatividad, la comunicación y el desarrollo integral. La IA puede aportar nuevas herramientas, pero no sustituye la sensibilidad, la experiencia ni el juicio pedagógico de una docente.
El reto no es convertir la Educación Inicial en una educación automatizada, sino ayudar a las docentes a utilizar la tecnología con sentido pedagógico, pensamiento crítico y responsabilidad.
🌱 La tecnología puede generar recursos. La docente transforma esos recursos en experiencias de aprendizaje significativas.
📚 Fuentes oficiales para profundizar
- MINEDU: Currículo Nacional de la Educación Básica.
- MINEDU: Programas curriculares de la Educación Básica Regular.
- Congreso de la República: Ley N.° 31814 sobre inteligencia artificial.
- Presidencia del Consejo de Ministros: Decreto Supremo N.° 115-2025-PCM, Reglamento de la Ley de IA.
- Congreso de la República: Ley N.° 29733, Ley de Protección de Datos Personales.
- Autoridad Nacional de Protección de Datos Personales: Decreto Supremo N.° 016-2024-JUS, Reglamento de la Ley de Protección de Datos Personales.
Nota editorial: esta publicación tiene fines informativos y pedagógicos. Para decisiones institucionales, debe consultarse el texto oficial vigente de las normas y las disposiciones específicas que resulten aplicables.
✍️ Sobre el autor

Iván Bejarano Olivares es magíster y consultor en innovación digital para profesionales y organizaciones públicas y privadas.







