La inteligencia artificial, la automatización y la robotización están transformando la forma en que trabajamos y aprendemos. Sin embargo, mientras algunos países ya están rediseñando sus sistemas educativos para esta nueva realidad, América Latina —y particularmente Perú— todavía enfrenta importantes brechas.
Durante décadas, hablar de transformación digital en educación significó incorporar computadoras, conectividad, plataformas virtuales y herramientas digitales en las aulas. Hoy ese concepto resulta insuficiente.
La aparición de la inteligencia artificial generativa, la automatización de procesos y la robotización está modificando la naturaleza misma del trabajo. Ya no se trata solamente de aprender a utilizar una computadora o una determinada aplicación, sino de preparar a las personas para desenvolverse en un mercado donde muchas tareas que tradicionalmente realizaban los seres humanos pueden ser automatizadas, asistidas o transformadas mediante tecnología.
La pregunta, por tanto, ya no debería ser únicamente qué tecnología debe incorporarse a las aulas, sino algo mucho más profundo:
¿Qué tipo de educación necesitamos cuando las máquinas pueden hacer cada vez más cosas que antes requerían capacidades humanas?
El mundo está cambiando más rápido que la educación
La inteligencia artificial está entrando progresivamente en las escuelas, universidades y sistemas de formación profesional. Países como Singapur y Estonia ya están incorporando la alfabetización en IA dentro de sus estrategias educativas nacionales.
Singapur, por ejemplo, ha desarrollado una estrategia de transformación digital educativa que contempla que los estudiantes comprendan qué es la inteligencia artificial, cuáles son sus posibilidades y limitaciones y cómo utilizarla de manera responsable. Estonia, por su parte, puso en marcha AI Leap, una iniciativa orientada a incorporar competencias relacionadas con IA en la educación y a formar también a los docentes.
La tendencia internacional es clara: la IA está dejando de ser considerada únicamente una herramienta tecnológica para convertirse en una competencia que los sistemas educativos deben enseñar.
La OCDE advierte que la educación necesita pasar de una simple digitalización hacia una transformación más profunda, en la que la inteligencia artificial se integre dentro de una estrategia pedagógica y no simplemente como una herramienta adicional.
Esto es importante porque utilizar ChatGPT para hacer una tarea no significa necesariamente aprender.
Un estudiante puede producir un trabajo mucho mejor gracias a la IA y, sin embargo, haber desarrollado muy poco su capacidad de razonamiento.
El verdadero reto educativo consiste entonces en enseñar al estudiante a preguntar, investigar, contrastar, verificar, argumentar y utilizar la IA como herramienta para ampliar sus capacidades, no para sustituirlas.
América Latina: una región que avanza, pero con importantes brechas
América Latina no parte de cero.
En los últimos años se han producido avances importantes en conectividad, educación digital y utilización de tecnologías educativas. Sin embargo, la región todavía enfrenta problemas estructurales que dificultan una adaptación rápida a la economía de la inteligencia artificial.
Uno de los principales problemas es que existe una enorme diferencia entre tener acceso a tecnología y tener las capacidades necesarias para utilizarla correctamente.
Los resultados de PISA 2022 muestran, por ejemplo, importantes dificultades de los estudiantes para evaluar críticamente la información que encuentran en internet. La OCDE señala que aproximadamente la mitad de los estudiantes podía evaluar con facilidad la calidad de la información encontrada en línea, mientras que entre los estudiantes de menor rendimiento la dificultad era considerablemente mayor.
Esto adquiere una nueva dimensión con la IA.
Antes necesitábamos enseñar a los estudiantes a buscar información en Google.
Ahora necesitamos enseñarles a determinar si la respuesta que les proporciona una inteligencia artificial es correcta, incompleta, sesgada o directamente falsa.
La alfabetización digital se está convirtiendo, por tanto, en una competencia de pensamiento crítico.
El problema peruano: todavía estamos resolviendo desafíos fundamentales
En Perú, la situación presenta un contraste.
El país ha registrado avances importantes en educación durante las últimas décadas. Sin embargo, los resultados de PISA 2022 muestran que todavía existe una brecha considerable en competencias fundamentales.
De acuerdo con la OCDE, más de seis de cada diez estudiantes peruanos se encontraban por debajo del nivel básico de competencia en matemática, mientras que aproximadamente la mitad se encontraba por debajo del nivel básico en lectura y ciencias.
Esto representa un desafío enorme.
Porque no podemos pretender preparar adecuadamente a los jóvenes para la economía de la inteligencia artificial si todavía una proporción importante no alcanza las competencias fundamentales de matemática, comprensión lectora y ciencias.
La solución no consiste en sustituir estas competencias por IA.
Al contrario:
cuanto más poderosa sea la inteligencia artificial, más importante será que las personas tengan conocimientos sólidos para poder utilizarla y cuestionarla.
Una persona que no comprende matemática, por ejemplo, tendrá dificultades para detectar un resultado estadístico incorrecto generado por una IA.
Una persona con una comprensión lectora limitada tendrá dificultades para identificar contradicciones o argumentos defectuosos.
Y una persona que no posee conocimientos básicos sobre una determinada disciplina tendrá dificultades para evaluar la calidad de la respuesta que recibe de una máquina.
El gran desfase: la velocidad del cambio tecnológico frente a la velocidad del currículo
Uno de los aspectos que más preocupa en el caso peruano es la velocidad con la que se actualiza la formación frente a los cambios del mercado laboral.
La OCDE ha identificado en Perú problemas relacionados con la actualización de currículos, la vinculación entre instituciones educativas y empresas, la infraestructura de formación y la capacidad para desarrollar sistemas de aprendizaje permanente.
Esto genera un problema estructural.
Un currículo educativo puede tardar años en modificarse.
Una profesión puede transformarse significativamente en cuestión de meses.
Y una herramienta de inteligencia artificial puede cambiar radicalmente en cuestión de semanas.
Ahí aparece una brecha cada vez más difícil de ignorar:
El sistema educativo funciona con ciclos de actualización relativamente lentos, mientras que la tecnología evoluciona a una velocidad exponencial.
Esto obliga a replantear no solamente los contenidos educativos, sino también la manera en que diseñamos y actualizamos los currículos.
Los profesores serán una pieza fundamental
No existe transformación educativa sin docentes preparados.
La OCDE señala que en 2024 aproximadamente 37% de los docentes de secundaria inferior utilizaba IA para su trabajo, mientras que una proporción importante consideraba que estas herramientas podían ayudar en tareas como la elaboración de planes de clase.
Al mismo tiempo, una amplia mayoría expresa preocupación por cuestiones como la integridad académica y el uso indebido de IA por parte de los estudiantes.
Esto demuestra que incluso los sistemas educativos más avanzados todavía están intentando encontrar el equilibrio adecuado.
En América Latina el desafío es todavía mayor.
UNESCO estima que la región necesita aproximadamente 3,2 millones de docentes adicionales para alcanzar los objetivos educativos de 2030.
Por tanto, América Latina enfrenta simultáneamente dos problemas:
necesita más docentes y necesita transformar las competencias de los docentes existentes.
La brecha digital puede convertirse en una nueva brecha de oportunidades
En Perú también existe una fuerte desigualdad en el acceso a infraestructura tecnológica.
Según el INEI, durante el cuarto trimestre de 2025 aproximadamente 36,8% de los hogares peruanos disponía de al menos una computadora.
Pero la diferencia territorial es enorme:
- Lima Metropolitana: 50,8%
- Resto urbano: 39,5%
- Área rural: apenas 10,2%
Esto significa que la revolución de la IA puede generar una nueva forma de desigualdad.
Un estudiante que dispone de computadora, conexión estable, docentes capacitados y acceso a herramientas de IA tendrá posibilidades muy diferentes a las de otro estudiante que depende exclusivamente de un teléfono móvil y tiene conectividad limitada.
Por eso, la transformación educativa no puede reducirse a enseñar a utilizar herramientas de IA.
También requiere garantizar infraestructura, conectividad y acceso equitativo.
¿Qué están haciendo diferente los países que avanzan más rápido?
La diferencia fundamental es que algunos países están dejando de considerar la tecnología como un complemento del sistema educativo y empiezan a incorporarla dentro de su estrategia estructural de formación.
La tendencia internacional apunta hacia cinco grandes transformaciones:
1. Alfabetización en inteligencia artificial
Los estudiantes necesitan comprender qué es la IA, cómo funciona de manera general, cuáles son sus limitaciones y cómo utilizarla responsablemente.
2. Nueva formación docente
El profesor ya no puede limitarse a enseñar contenidos. Debe convertirse progresivamente en un facilitador del aprendizaje, pensamiento crítico y resolución de problemas.
3. Nuevas formas de evaluación
Si una IA puede redactar un ensayo en segundos, evaluar únicamente el producto final pierde valor.
Será necesario evaluar cada vez más:
- razonamiento;
- argumentación;
- proceso;
- creatividad;
- resolución de problemas;
- aplicación práctica;
- defensa oral del conocimiento.
4. Formación permanente
La idea de estudiar durante los primeros 20 años de vida para después trabajar durante 40 años está perdiendo vigencia.
El trabajador del futuro tendrá que aprender, desaprender y volver a aprender constantemente.
5. Mayor conexión entre educación y mercado laboral
La educación tendrá que observar con mayor rapidez qué competencias están demandando las empresas y adaptar sus programas.
La inteligencia artificial no necesariamente significa desempleo
Existe una tendencia a plantear el debate de manera simplista:
IA = pérdida de empleos.
La realidad es más compleja.
Las investigaciones recientes de la OIT, Banco Mundial y BID muestran que una proporción importante de los empleos latinoamericanos estará expuesta a la inteligencia artificial, pero exposición no significa desaparición.
El BID estima que aproximadamente 114 millones de empleos en América Latina y el Caribe podrían estar expuestos a la IA en un horizonte de cinco años y alrededor de 132 millones en diez años.
Pero estas cifras incluyen puestos que pueden experimentar:
- automatización;
- transformación;
- asistencia mediante IA;
- aumento de productividad.
El Banco Mundial y la OIT estiman que solamente alrededor de 2% a 5% de los empleos de la región estarían potencialmente expuestos a una automatización completa mediante IA generativa, mientras que una proporción mucho mayor experimentará transformación o aumento de capacidades.
El verdadero desafío, entonces, no es únicamente cuántos empleos desaparecerán.
Es qué competencias necesitarán las personas para seguir siendo productivas en los empleos que se transformarán.
Perú tiene una oportunidad, pero necesita acelerar
El escenario no debería llevarnos al pesimismo.
Perú tiene una enorme oportunidad.
La IA puede permitir que pequeñas empresas, profesionales, estudiantes y emprendedores tengan acceso a capacidades que anteriormente estaban reservadas para organizaciones con grandes recursos.
Una pequeña empresa puede utilizar IA para analizar información, investigar mercados, desarrollar prototipos, automatizar procesos administrativos o mejorar su comunicación.
Un estudiante puede utilizarla como tutor.
Un profesor puede utilizarla para preparar materiales.
Un investigador puede procesar grandes cantidades de información.
Un artesano puede explorar nuevos mercados, documentar su conocimiento o desarrollar nuevas formas de comunicación.
Pero existe una condición:
necesitamos personas capaces de utilizar estas herramientas con criterio.
La tecnología por sí sola no genera desarrollo.
La combinación de personas preparadas + tecnología + instituciones capaces de adaptarse sí puede hacerlo.
¿Qué debería cambiar en la educación peruana?
No existe una solución única, pero considero que hay al menos siete prioridades:
1. Incorporar alfabetización en IA desde la educación básica.
No para enseñar a utilizar una aplicación determinada, sino para comprender sus posibilidades, riesgos y limitaciones.
2. Formar intensivamente a los docentes.
La transformación comienza por quienes están frente al aula.
3. Replantear la evaluación.
Menos énfasis en memorizar y reproducir; mayor énfasis en comprender, argumentar, crear y resolver.
4. Fortalecer matemática, lectura y ciencias.
Precisamente porque serán más importantes, no menos, en un mundo dominado por sistemas inteligentes.
5. Modernizar la educación técnica y profesional.
Los institutos y universidades necesitan establecer mecanismos mucho más rápidos para identificar las nuevas competencias que demanda el mercado.
6. Desarrollar sistemas de aprendizaje permanente.
La capacitación profesional ya no puede ser una actividad ocasional.
7. Reducir la brecha digital.
La IA no debería convertirse en un nuevo factor de exclusión social y territorial.
El verdadero riesgo no es la IA: es quedarnos atrás
La discusión sobre inteligencia artificial suele centrarse en una pregunta:
¿Cuántos puestos de trabajo destruirá la IA?
Pero para países como Perú existe una pregunta posiblemente más importante:
¿Qué ocurrirá si nuestra educación no consigue adaptarse a la velocidad con la que está cambiando el mundo laboral?
Ese es el verdadero riesgo.
Porque mientras la tecnología avanza, las empresas comienzan a demandar nuevas competencias, las profesiones se transforman y determinadas tareas se automatizan, el sistema educativo continúa formando bajo modelos diseñados para un mundo que está dejando de existir.
No significa que debamos abandonar la educación tradicional ni convertir las aulas en laboratorios tecnológicos.
Significa algo más profundo:
tenemos que rediseñar qué enseñamos, cómo enseñamos y, sobre todo, para qué estamos educando.
La educación del futuro no será aquella que compita contra la inteligencia artificial.
Será aquella que consiga formar personas capaces de trabajar con ella, cuestionarla, complementarla y utilizarla para resolver problemas que ninguna tecnología puede resolver por sí sola.
Y América Latina, especialmente Perú, tiene una decisión importante por delante:
adaptarse ahora o intentar cerrar la brecha cuando el mundo ya haya avanzado mucho más.
Fuentes consultadas
- OCDE. Digital Education Outlook 2026.
- OCDE. Education and Skills in Peru 2026.
- OCDE. Skills and Lifelong Learning in Peru.
- UNESCO. Artificial Intelligence and Education.
- UNESCO. Estudios sobre políticas institucionales de IA en educación superior.
- Banco Mundial. Estudios sobre IA generativa y empleo en América Latina y el Caribe.
- Banco Interamericano de Desarrollo (BID). Estudios sobre IA, empleo y transformación digital en América Latina.
- INEI. Estadísticas de las Tecnologías de Información y Comunicación en los Hogares, IV trimestre de 2025.
-
PISA 2022 – OCDE. Resultados de desempeño educativo y competencias digitales.