El principal activo digital de una región no son sus equipos ni sus plataformas: son las personas

Cuando hablamos de transformación digital, normalmente pensamos en tecnología.

Pensamos en computadoras, plataformas, inteligencia artificial, conectividad, aplicaciones, automatización, datos o infraestructura.

Pero existe un elemento que puede ser mucho más determinante que todos ellos: las personas capaces de utilizar esa tecnología.

  • Una región puede comprar equipos.
  • Puede contratar plataformas.
  • Puede implementar sistemas.
  • Puede adquirir licencias de software.
  • Puede incorporar inteligencia artificial.

Pero si no cuenta con personas capaces de comprender, utilizar, adaptar y aprovechar esas herramientas, la transformación digital difícilmente será sostenible.

Por eso, si Ayacucho quiere avanzar hacia una verdadera transformación digital durante los próximos años, necesita desarrollar una estrategia regional de talento digital.

No como una política exclusiva para programadores o especialistas tecnológicos.

Sino como una política transversal que permita que profesionales, empresarios, estudiantes, trabajadores, docentes y servidores públicos puedan incorporar competencias digitales en sus respectivas actividades.

El talento digital como política de desarrollo regional

El talento digital ya forma parte de la agenda nacional.

La Política Nacional de Transformación Digital al 2030 establece seis objetivos prioritarios y uno de ellos está específicamente orientado a fortalecer el talento digital en todas las personas, mediante el desarrollo de capacidades, competencias y habilidades digitales y de innovación.

Esto es importante porque significa que desarrollar capacidades digitales no debería considerarse únicamente una actividad de capacitación.

Es una dimensión de la transformación económica y social.

Una población con mejores competencias digitales puede acceder a nuevas oportunidades laborales, mejorar su productividad, crear emprendimientos, utilizar servicios digitales, participar en la economía digital y adoptar nuevas tecnologías de manera más responsable.

Por eso, para Ayacucho, hablar de talento digital debería significar hablar también de empleabilidad, productividad, innovación, competitividad y desarrollo regional.

No necesitamos formar solamente programadores

Cuando se habla de talento digital, muchas veces se piensa inmediatamente en programación.

Y, por supuesto, necesitamos personas con capacidades avanzadas en programación, desarrollo de software, ciencia de datos, infraestructura tecnológica, ciberseguridad e ingeniería.

Pero esa es solamente una parte del ecosistema.

La transformación digital está modificando prácticamente todas las profesiones:

  • Un administrador necesita comprender datos, automatización, inteligencia artificial y herramientas de productividad.
  • Un contador necesita desenvolverse en sistemas digitales, análisis de información y automatización de procesos.
  • Un abogado necesita comprender los desafíos legales, éticos y regulatorios de las tecnologías digitales.
  • Un docente necesita desarrollar competencias para utilizar herramientas digitales e inteligencia artificial en procesos educativos.
  • Un comunicador necesita comprender nuevos canales, analítica, producción de contenidos y herramientas de IA.
  • Un ingeniero necesita incorporar tecnologías digitales relacionadas con su especialidad.
  • Un profesional de turismo necesita comprender comercio electrónico, sistemas de reservas, marketing digital, analítica y herramientas de inteligencia artificial.
  • Un empresario necesita saber cómo utilizar tecnología para vender, gestionar clientes, analizar información y mejorar sus procesos.
  • Y un funcionario público necesita comprender cómo utilizar datos, plataformas, automatización e inteligencia artificial para mejorar los servicios que presta.

El talento digital debe ser transversal a las profesiones.

La inteligencia artificial no es solamente para especialistas tecnológicos

Este cambio resulta todavía más evidente con la expansión de la inteligencia artificial.

La discusión sobre IA suele concentrarse en desarrolladores, científicos de datos o especialistas en tecnología.

Pero la inteligencia artificial ya está entrando en prácticamente todos los ámbitos profesionales.

La pregunta, entonces, no debería ser solamente:

¿Cuántos especialistas en inteligencia artificial podemos formar?

También deberíamos preguntarnos:

¿Cuántos profesionales de distintas áreas pueden aprender a utilizar la inteligencia artificial de manera responsable para mejorar su trabajo?

Esta diferencia es fundamental.

No todos necesitan aprender a desarrollar un modelo de IA.

Pero muchas personas sí necesitan aprender a:

• Formular mejores instrucciones y consultas.

• Investigar y contrastar información.

• Analizar documentos y datos.

• Automatizar tareas repetitivas.

• Generar y revisar contenidos.

• Preparar informes y presentaciones.

• Mejorar procesos.

• Analizar información para tomar decisiones.

• Identificar riesgos y errores.

• Proteger información sensible.

• Comprender las limitaciones de estas herramientas.

• Utilizar la IA de manera ética y responsable.

La IA puede convertirse así en una competencia profesional transversal, de la misma manera que hoy muchas profesiones requieren saber utilizar herramientas ofimáticas, Internet o sistemas de gestión.

De aprender herramientas a desarrollar competencias

También debemos hacer una distinción importante.

Aprender a utilizar una herramienta no necesariamente significa desarrollar una competencia digital.

– Una plataforma puede cambiar.

– Una aplicación puede desaparecer.

– Una tecnología puede quedar obsoleta.

– Un modelo de inteligencia artificial puede ser reemplazado por otro.

Por eso, la formación no debería centrarse exclusivamente en enseñar dónde hacer clic.

Debería desarrollar capacidades que permitan a las personas aprender, adaptarse y resolver problemas en entornos tecnológicos cambiantes.

Por ejemplo:

* Competencia digital

Capacidad para desenvolverse de manera segura, crítica y efectiva en entornos digitales.

* Competencia en datos

Capacidad para comprender, analizar e interpretar información para tomar decisiones.

* Competencia en inteligencia artificial

Capacidad para utilizar herramientas de IA comprendiendo sus posibilidades, limitaciones y riesgos.

* Competencia en automatización

Capacidad para identificar tareas repetitivas y evaluar qué procesos pueden ser optimizados mediante tecnología.

* Competencia en productividad digital

Capacidad para utilizar herramientas tecnológicas para organizar, comunicar, crear y gestionar el trabajo.

* Competencia en seguridad digital

Capacidad para proteger información, cuentas, dispositivos y datos.

* Competencia de innovación

Capacidad para identificar problemas, generar alternativas, experimentar y mejorar soluciones.

Estas capacidades pueden ser mucho más importantes que dominar una herramienta específica.

Una estrategia regional de talento digital

Por ello, Ayacucho podría plantearse la construcción de una Estrategia Regional de Talento Digital 2026–2031.

Su objetivo sería desarrollar capacidades digitales en diferentes grupos de la población, considerando sus necesidades y características.

No tendría sentido ofrecer exactamente la misma formación a un estudiante universitario, un empresario, un docente, un agricultor, un servidor público o un profesional independiente.

La estrategia debería establecer diferentes rutas.

Ruta 1: Jóvenes y estudiantes

Desarrollar competencias digitales desde la educación secundaria y superior.

Programación, inteligencia artificial, análisis de datos, creación digital, ciberseguridad, emprendimiento tecnológico y pensamiento computacional podrían formar parte de esta ruta.

Pero también sería importante desarrollar habilidades de comunicación, resolución de problemas y trabajo colaborativo.

Ruta 2: Profesionales

El objetivo sería incorporar competencias digitales específicas según cada profesión.

  • Administración.
  • Contabilidad.
  • Derecho.
  • Educación.
  • Ingeniería.
  • Comunicación.
  • Turismo.
  • Salud.
  • Arquitectura.
  • Marketing.
  • Agronomía.
  • Entre muchas otras.

La transformación digital necesita profesionales que conozcan tanto su especialidad como las posibilidades que ofrecen las nuevas tecnologías.

Ruta 3: Empresarios y MYPEs

En este caso, el enfoque debería estar orientado a productividad y competitividad.

  • Comercio electrónico.
  • Marketing digital.
  • Gestión de clientes.
  • Automatización.
  • Inteligencia artificial.
  • Medios de pago.
  • Analítica.
  • Ciberseguridad.
  • Herramientas de productividad.
  • Y, especialmente, aplicación práctica.

La formación debería conectarse con problemas reales de cada negocio.

Ruta 4: Servidores públicos

La transformación del Estado requiere funcionarios capaces de comprender los procesos digitales que administran.

No necesariamente para convertirse en programadores.

Sino para poder identificar oportunidades de mejora, utilizar datos, comprender sistemas, gestionar proyectos digitales y trabajar adecuadamente con equipos tecnológicos.

Ruta 5: Docentes

Los docentes cumplen un papel estratégico.

Si queremos desarrollar talento digital en las próximas generaciones, también necesitamos fortalecer las competencias digitales de quienes forman a esas generaciones.

La Estrategia Nacional de Inteligencia Artificial 2026–2030 incorpora precisamente el desarrollo de capacidades en IA y establece acciones relacionadas con la formación de docentes, estudiantes y servidores públicos.

El talento digital necesita conectar educación y empresa

Otro desafío importante es evitar que la formación ocurra desconectada de las necesidades reales del mercado laboral.

* Universidades e institutos pueden formar profesionales. Pero las empresas conocen las competencias que necesitan.

Por ello, una estrategia regional debería generar mecanismos permanentes de articulación entre:

Academia + empresa + Estado + profesionales + estudiantes.

Esto podría traducirse en:

• Programas de formación desarrollados con participación empresarial.

• Prácticas y proyectos reales.

• Retos empresariales para estudiantes.

• Programas de actualización profesional.

• Certificaciones de competencias digitales.

• Bootcamps especializados.

• Laboratorios de innovación.

• Programas de mentoría.

• Proyectos interdisciplinarios.

• Pasantías.

• Vinculación entre empresas y universidades.

La educación digital debe acercarse a los problemas reales.

Crear rutas de especialización

No todas las personas necesitan desarrollar el mismo nivel de competencia.

Una estrategia regional podría trabajar con diferentes niveles.

Nivel básico

Ciudadanía y productividad digital.

Uso seguro de dispositivos, Internet, herramientas colaborativas, servicios digitales y protección de información.

Nivel intermedio

Aplicación profesional.

Automatización, análisis de datos, herramientas de IA, comercio electrónico, marketing digital, gestión de proyectos y productividad avanzada.

Nivel avanzado

Especialización tecnológica.

Programación, ciencia de datos, inteligencia artificial, ciberseguridad, desarrollo de software, cloud computing, automatización avanzada y otras áreas especializadas.

Este modelo permitiría construir una verdadera pirámide de talento digital.

No todos tienen que llegar al nivel avanzado.

Pero todos deberían tener la posibilidad de desarrollar competencias adecuadas a sus necesidades.

Una oportunidad para las universidades e institutos de Ayacucho

Las instituciones de educación superior pueden desempeñar un papel central.

No solamente incorporando cursos de tecnología.

También revisando cómo se enseña cada profesión.

La pregunta debería ser:

¿Qué competencias digitales necesita un profesional de esta especialidad para desempeñarse durante los próximos diez años?

Esto podría llevar a actualizar currículos, incorporar proyectos interdisciplinarios y desarrollar experiencias prácticas.

  • Un estudiante de Administración podría trabajar con estudiantes de Ingeniería de Sistemas para desarrollar una solución para una empresa.
  • Un estudiante de Turismo podría trabajar con Comunicación y Diseño para desarrollar una estrategia de promoción digital.
  • Un estudiante de Agronomía podría trabajar con especialistas en datos para analizar información productiva.
  • Un estudiante de Contabilidad podría desarrollar soluciones de automatización para procesos administrativos.

Este tipo de experiencias puede generar algo muy importante: profesionales capaces de trabajar entre disciplinas.

Y muchos de los problemas de la transformación digital requieren precisamente esa capacidad.

Una Plataforma Regional de Talento Digital

Como parte de la estrategia, Ayacucho podría desarrollar una Plataforma Regional de Talento Digital que concentre oportunidades de formación, certificación, mentoría y vinculación.

La plataforma podría integrar:

📚 Cursos.

🎓 Certificaciones.

💻 Recursos de aprendizaje.

🤖 Formación en inteligencia artificial.

📊 Análisis de datos.

🔐 Ciberseguridad.

⚙️ Automatización.

🛒 Comercio electrónico.

📱 Marketing digital.

💼 Productividad.

🚀 Emprendimiento tecnológico.

🤝 Mentorías.

🏢 Oportunidades de prácticas y proyectos.

Esta plataforma podría aprovechar recursos nacionales que ya existen.

Por ejemplo, la PCM dispone actualmente de una Plataforma Nacional de Talento Digital con cursos en áreas como inteligencia artificial, programación web y ciberseguridad. En julio de 2026 informó sobre 15 cursos virtuales gratuitos desarrollados en alianza con Cisco Networking Academy, dirigidos a estudiantes, ciudadanía, emprendedores, profesionales y servidores públicos.

La oportunidad regional estaría en conectar esos recursos con las necesidades específicas de Ayacucho.

El reto no es solamente capacitar

Aquí aparece una cuestión que considero fundamental.

No deberíamos cometer con el talento digital el mismo error que con muchas iniciativas de capacitación.

Organizar cursos no garantiza transformación.

Entregar certificados tampoco.

La pregunta debe ser:

¿Qué ocurre después de la capacitación?

  • ¿La persona utiliza realmente lo aprendido?
  • ¿Lo aplica en su trabajo?
  • ¿Mejora su productividad?
  • ¿Consigue nuevas oportunidades laborales?
  • ¿Su empresa mejora algún proceso?
  • ¿Desarrolla una solución?
  • ¿Genera un emprendimiento?
  • ¿Utiliza la tecnología de manera más segura?

Por eso, una estrategia de talento digital debería incluir también acompañamiento, aplicación y evaluación.

La ruta podría ser:

Diagnóstico → Formación → Aplicación → Mentoría → Evaluación → Certificación → Actualización

Esto conecta directamente con una idea central de la transformación digital: el conocimiento solamente genera valor cuando se convierte en capacidad aplicada.

Medir el talento digital por resultados

Una política regional de talento digital debería establecer indicadores.

No solamente:

“Capacitamos a 5,000 personas”.

También:

  • ¿Cuántas completaron la formación?
  • ¿Cuántas obtuvieron una certificación?
  • ¿Cuántas aplicaron las competencias adquiridas?
  • ¿Cuántas mejoraron su productividad?
  • ¿Cuántas consiguieron empleo o nuevas oportunidades?
  • ¿Cuántas empresas implementaron soluciones?
  • ¿Cuántos proyectos fueron desarrollados?
  • ¿Cuántos emprendimientos surgieron?
  • ¿Cuántos profesionales incorporaron IA o automatización en sus procesos?
  • ¿Cuántas instituciones educativas incorporaron nuevas metodologías?

La medición debería permitir saber si la inversión en talento está produciendo resultados.

De consumidores de tecnología a creadores de soluciones

Existe una oportunidad aún mayor.

El desarrollo de talento digital no debería tener como único objetivo que los ayacuchanos aprendan a utilizar tecnologías creadas en otros lugares.

También debería crear condiciones para que puedan desarrollar soluciones propias.

Esto implica fortalecer:

• Emprendimientos tecnológicos.

• Startups.

• Investigación aplicada.

• Desarrollo de software.

• Innovación empresarial.

• Proyectos universitarios.

• Soluciones para problemas regionales.

• Servicios digitales exportables.

Un joven de Ayacucho podría desarrollar una solución para una empresa local.

Pero esa misma solución podría eventualmente ser utilizada por una empresa de Cusco, Arequipa, Lima o incluso otro país.

La economía digital permite precisamente eso: que el lugar donde vive una persona no determine necesariamente el mercado al que puede acceder.

Talento digital para las necesidades de Ayacucho

La estrategia también debería mirar las particularidades de nuestro territorio.

No se trata de formar talento digital genérico.

Se trata de desarrollar talento capaz de responder a las oportunidades y problemas de Ayacucho.

Por ejemplo:

Agroindustria + tecnología

Datos, sensores, trazabilidad, automatización, comercio electrónico e inteligencia artificial.

Turismo + tecnología

Marketing digital, experiencias digitales, analítica, reservas, contenidos y personalización.

Comercio + tecnología

Comercio electrónico, pagos digitales, gestión de clientes y análisis de ventas.

Sector público + tecnología

Datos, automatización, interoperabilidad, servicios digitales y mejora de procesos.

Cultura + tecnología

Digitalización, patrimonio, contenidos, realidad aumentada y nuevas experiencias culturales.

Educación + tecnología

Recursos educativos digitales, IA, plataformas de aprendizaje y nuevas metodologías.

Esto permitiría vincular la formación con la estrategia de desarrollo regional.

Una alianza regional por el talento digital

Una estrategia de esta naturaleza requiere coordinación.

  • El Gobierno Regional puede promover y articular.
  • Las universidades e institutos pueden formar.
  • Las empresas pueden identificar necesidades y generar oportunidades.
  • Las cámaras empresariales pueden conectar con el sector productivo.
  • Los colegios profesionales pueden impulsar la actualización de sus miembros.
  • Las empresas tecnológicas pueden aportar conocimiento y herramientas.
  • Los profesionales pueden convertirse en mentores.
  • Y los propios estudiantes y ciudadanos deben participar activamente.

La transformación digital no puede ser responsabilidad de una sola institución.

Es una tarea de ecosistema.

Una propuesta para la Agenda Regional 2026–2031

Dentro de una Agenda Regional de Transformación Digital, el talento debería constituir uno de los pilares principales.

Una posible estructura sería:

1. Competencias digitales para toda la ciudadanía

Reducir brechas y fortalecer capacidades básicas.

2. Talento digital profesional

Actualizar las competencias de profesionales de diferentes sectores.

3. Talento tecnológico especializado

Formar especialistas en programación, datos, IA, ciberseguridad y otras áreas estratégicas.

4. Talento digital empresarial

Ayudar a empresarios y trabajadores a utilizar tecnología para mejorar productividad y competitividad.

5. Talento digital para el Estado

Fortalecer las capacidades de servidores públicos para gestionar procesos y servicios digitales.

6. Innovación y emprendimiento

Crear condiciones para que el talento pueda desarrollar soluciones y nuevos negocios.

7. Ética, seguridad y uso responsable

Asegurar que la adopción tecnológica respete la privacidad, la seguridad, los derechos y los principios de uso responsable.

Este último punto cobra especial importancia con la expansión de la inteligencia artificial.

La Estrategia Nacional de IA 2026–2030 aprobada por la PCM establece precisamente un enfoque que combina desarrollo de capacidades con innovación, gobernanza, ética y colaboración entre Estado, academia, sector privado y sociedad civil.

Ayacucho no debería esperar a que el talento llegue de fuera

– Una región puede importar tecnología.

– Puede contratar consultores.

– Puede comprar plataformas.

– Puede adquirir servicios.

Pero si permanentemente necesita recurrir a capacidades externas para operar, adaptar y mejorar esas soluciones, mantendrá una dependencia importante.

Por eso, desarrollar talento local es también una estrategia de autonomía y sostenibilidad.

No significa dejar de trabajar con profesionales o empresas externas.

Significa contar con suficientes capacidades locales para entender, evaluar, adoptar, adaptar y gestionar la tecnología.

Y, cuando sea posible, también para desarrollarla.

El principal activo digital de Ayacucho son sus personas

  • La transformación digital de una región no comienza con una computadora.
  • Comienza con una persona que sabe identificar un problema.
  • Continúa con un profesional que sabe utilizar herramientas para resolverlo.
  • Se fortalece cuando una empresa adopta esa solución.
  • Se multiplica cuando una universidad genera conocimiento.
  • Y adquiere escala cuando las instituciones trabajan juntas.

Por eso, si queremos imaginar un Ayacucho más competitivo, innovador y preparado para los próximos años, debemos mirar más allá de la infraestructura tecnológica.

El principal activo digital de Ayacucho no son los equipos ni las plataformas: son las personas.

Podemos comprar tecnología.

Pero si no desarrollamos capacidades, seguiremos dependiendo de quienes sepan utilizarla.

En cambio, si desarrollamos talento, construimos una capacidad que permanece.

Formar talento digital no es solamente preparar personas para utilizar tecnología. Es preparar a Ayacucho para participar activamente en la economía y la sociedad digital.

Y ese debería ser uno de los grandes desafíos de la transformación digital regional para el período 2026–2031.