Dejar de preguntar qué tecnología implementar y empezar a preguntar qué problemas queremos resolver
Cuando hablamos de innovación y transformación digital en nuestra región, existe una pregunta que deberíamos empezar a cambiar.
En lugar de preguntarnos:
¿Qué tecnología podemos implementar?
deberíamos comenzar preguntándonos:
¿Qué problema de nuestra región queremos resolver?
Esta diferencia parece sencilla, pero cambia completamente la manera de entender la innovación.
La tecnología, la inteligencia artificial, los datos, la automatización y las nuevas herramientas digitales son medios.
No son el objetivo.
El objetivo debería ser mejorar la productividad, fortalecer las empresas, modernizar los servicios públicos, generar nuevas oportunidades, mejorar la calidad de vida de los ciudadanos y encontrar soluciones a problemas concretos de nuestro territorio.
Desde esa perspectiva, considero que Ayacucho podría avanzar hacia la creación de un Centro Regional de Innovación y Transformación Digital.
Y cuando hablamos de un centro no necesariamente estamos hablando de construir un gran edificio, comprar infraestructura costosa o crear una nueva burocracia.
Podría tratarse inicialmente de una plataforma regional de articulación, física y digital, que conecte las capacidades que ya existen en Ayacucho.
Un espacio para conectar capacidades
Ayacucho cuenta con universidades, institutos, profesionales, empresas, emprendedores, organizaciones empresariales, instituciones públicas y personas que vienen desarrollando iniciativas relacionadas con tecnología, innovación, emprendimiento e investigación.
El problema no necesariamente es la ausencia de capacidades.
Uno de los desafíos puede estar en la fragmentación de esas capacidades.
- Una universidad puede tener investigadores.
- Una empresa puede tener un problema productivo.
- Una institución pública puede tener un problema de gestión.
- Un emprendedor puede estar desarrollando una solución.
- Un profesional puede tener conocimiento especializado.
- Una cámara empresarial puede conocer las necesidades del sector productivo.
Pero ¿qué ocurre cuando todas esas capacidades se conectan alrededor de un problema concreto?
Ahí aparece una oportunidad para la innovación.
El Centro Regional de Innovación y Transformación Digital debería ser, ante todo, un espacio de conexión.
Un lugar donde los problemas regionales puedan convertirse en desafíos de innovación y donde diferentes actores puedan colaborar para diseñar, probar y evaluar soluciones.
No necesitamos empezar construyendo infraestructura
Una de las primeras consideraciones debería ser evitar que esta propuesta sea interpretada exclusivamente como un proyecto de infraestructura.
No necesariamente necesitamos comenzar construyendo un edificio.
Podemos comenzar construyendo una red.
El centro podría tener una estructura física mínima para actividades de trabajo, experimentación, reuniones, capacitación y prototipado, pero su verdadera capacidad debería estar en la red de instituciones y personas que lo integren.
Esto permitiría aprovechar infraestructura y capacidades existentes.
Por ejemplo, podrían articularse:
• Universidades e institutos.
• Centros de innovación y transferencia tecnológica.
• Empresas tecnológicas.
• Cámaras de comercio.
• Asociaciones empresariales.
• Emprendedores y startups.
• Profesionales especializados.
• Gobierno Regional.
• Municipalidades.
• Entidades públicas.
• Organizaciones de la sociedad civil.
• Comunidades y ciudadanos.
La propuesta, por tanto, no debería ser crear una institución aislada.
Debería ser crear una capacidad regional de innovación.
Ayacucho ya tiene piezas que pueden conectarse
Esta propuesta tampoco debería partir de la idea de que en Ayacucho no existe innovación.
Durante 2026 se han desarrollado iniciativas que muestran que existe un ecosistema en construcción.
En mayo se presentó oficialmente el Proyecto Ecosistemas de Innovación de Ayacucho – Proyecto DER, iniciativa articulada con la Presidencia del Consejo de Ministros y con participación de representantes del sector académico, público y productivo.
También existe presencia de la Red CITE en Ayacucho. En mayo de 2026, PRODUCE informó sobre la Unidad Técnica Agroindustrial Ayacucho, que forma parte del CITE agroindustrial Ica y brinda asistencia técnica, capacitación e innovación a MYPEs vinculadas, entre otras, con cadenas como derivados lácteos, granos andinos, papa y palta.
A nivel nacional, además, la PCM (Presidencia del Consejo de Ministros) informa que su Red Nacional de Laboratorios de Innovación Digital reúne actualmente a 164 organizaciones de los sectores público, privado, sociedad civil y academia. Entre sus objetivos se encuentran articular laboratorios, construir agendas de desafíos públicos y fortalecer el talento y el ecosistema de innovación digital.
Esto es importante porque significa que Ayacucho no necesariamente necesita comenzar desde cero.
Puede conectarse con redes y modelos que ya existen y construir sobre ellos una capacidad regional propia.
¿Qué debería hacer este Centro?
El centro debería tener una misión clara:
Identificar problemas relevantes de Ayacucho, conectar capacidades para abordarlos y facilitar el diseño, experimentación, implementación y evaluación de soluciones innovadoras.
Esto significa que su trabajo no debería limitarse a organizar conferencias, seminarios o capacitaciones.
Esas actividades pueden formar parte de su agenda.
Pero el resultado esperado debería ser otro:
soluciones implementadas y evaluadas.
Por ejemplo, el centro podría trabajar sobre desafíos relacionados con:
Productividad de las MYPEs
¿Cómo podemos ayudar a que una pequeña empresa reduzca tiempos, mejore sus procesos, acceda a nuevos mercados o utilice mejor sus datos?
Turismo
¿Cómo podemos utilizar tecnología, datos e inteligencia artificial para mejorar la promoción, información, experiencia y comercialización de los destinos de Ayacucho?
Agroindustria
¿Cómo podemos utilizar tecnología para mejorar procesos productivos, trazabilidad, comercialización y acceso a mercados?
Gestión pública
¿Cómo podemos simplificar procesos, mejorar servicios, utilizar datos y reducir tiempos de atención?
Educación y talento
¿Cómo podemos preparar a estudiantes y profesionales para las nuevas demandas de la economía digital?
Cultura y patrimonio
¿Cómo pueden las tecnologías digitales contribuir a preservar, difundir y generar nuevas oportunidades alrededor del patrimonio cultural de Ayacucho?
Medio ambiente y territorio
¿Cómo podemos utilizar datos, sensores, plataformas digitales y nuevas tecnologías para mejorar la gestión de recursos y enfrentar problemas ambientales?
La lista podría ampliarse.
Lo importante es que los desafíos deberían surgir de las necesidades reales del territorio.
Del problema al prototipo
El centro podría trabajar mediante una metodología relativamente sencilla.
1. Identificación del desafío
Una institución pública, empresa, organización o comunidad plantea un problema concreto.
No:
“Queremos implementar inteligencia artificial”.
Sino:
“Tenemos este problema y actualmente ocurre esto”.
2. Diagnóstico
Se analiza el problema, sus causas, usuarios afectados, procesos involucrados, información disponible y restricciones.
3. Convocatoria de capacidades
Se identifican universidades, empresas, profesionales, estudiantes, especialistas y organizaciones que puedan contribuir a encontrar una solución.
4. Diseño de alternativas
Se desarrollan diferentes posibilidades y se selecciona aquella que tenga mayor viabilidad y potencial de impacto.
5. Prototipado
Antes de realizar grandes inversiones, se construye una versión inicial de la solución.
Puede ser un prototipo tecnológico, una automatización, una plataforma, un modelo de atención, un sistema de información o incluso una nueva metodología de trabajo.
6. Prueba
La solución se prueba con usuarios reales.
Aquí aparece un componente fundamental: experimentar antes de escalar.
7. Medición
Se evalúa si la solución realmente produjo mejoras.
¿Redujo tiempos?
¿Disminuyó costos?
¿Mejoró la satisfacción?
¿Incrementó productividad?
¿Facilitó el acceso a un servicio?
¿Generó nuevas oportunidades comerciales?
8. Escalamiento
Si funciona, se analiza cómo puede replicarse o ampliarse.
Si no funciona, se aprende del resultado y se modifica la propuesta.
Eso también es innovación.
La innovación no siempre significa tecnología
Este punto es especialmente importante.
Innovar no significa necesariamente utilizar inteligencia artificial.
Una innovación puede ser una nueva forma de organizar un servicio, modificar un proceso, cambiar un modelo de atención, crear una nueva experiencia para el usuario o encontrar una manera diferente de utilizar recursos existentes.
La tecnología puede potenciar esa innovación.
Pero no debería determinarla.
Por eso, el Centro Regional de Innovación y Transformación Digital debería trabajar también con metodologías de innovación, diseño centrado en las personas, mejora de procesos, análisis de datos, experimentación y evaluación.
Primero el problema. Después la solución. Finalmente, la tecnología que realmente sea necesaria.
Inteligencia artificial: una herramienta, no el punto de partida
La inteligencia artificial merece un espacio particular dentro de esta propuesta.
Actualmente existe un enorme interés por incorporar IA en empresas, instituciones y organizaciones.
Sin embargo, existe el riesgo de convertirla en una respuesta automática para cualquier problema.
No todo problema necesita inteligencia artificial.
- Algunos necesitan mejores datos.
- Otros requieren simplificar procesos.
- Otros necesitan capacitación.
- Otros requieren interoperabilidad entre sistemas.
- Otros necesitan una mejor organización.
- Y algunos sí podrían beneficiarse de inteligencia artificial.
Por eso, el centro podría ayudar a responder una pregunta fundamental:
¿La inteligencia artificial realmente aporta valor en este problema?
Si la respuesta es sí, se experimenta con ella.
Si la respuesta es no, se busca una alternativa más adecuada.
Esta perspectiva permitiría hablar de innovación digital aplicada, y no simplemente de adopción de tecnologías de moda.
Un laboratorio regional de problemas reales
Una de las posibilidades más interesantes sería convertir al centro en una especie de laboratorio regional de desafíos.
Cada año podrían seleccionarse determinados problemas prioritarios.
Por ejemplo:
* Desafío 01: mejorar la comercialización digital de productos agroindustriales.
* Desafío 02: reducir tiempos en determinado proceso administrativo.
* Desafío 03: mejorar la experiencia del turista.
* Desafío 04: ayudar a las MYPEs a adoptar herramientas digitales.
* Desafío 05: mejorar el uso de información para la toma de decisiones públicas.
A partir de cada desafío podrían conformarse equipos multidisciplinarios.
Esto permitiría conectar a estudiantes con empresas, investigadores con instituciones públicas, profesionales con emprendedores y especialistas tecnológicos con organizaciones sociales.
El resultado esperado no sería únicamente un informe.
Sería un prototipo, una prueba, una implementación y una medición.
Una gobernanza colaborativa
Para que esta propuesta tenga legitimidad y continuidad, su gobernanza debería ser plural.
Podría contar con un comité o consejo de articulación integrado por representantes de:
• Gobierno Regional.
• Municipalidades.
• Universidades.
• Institutos.
• Cámaras de comercio.
• Organizaciones empresariales.
• Empresas tecnológicas.
• Ecosistema emprendedor.
• Colegios profesionales.
• Sociedad civil.
• Especialistas en innovación y transformación digital.
La participación debería basarse en responsabilidades claras y objetivos compartidos.
El centro no debería pertenecer exclusivamente a una institución.
Debería ser una plataforma de colaboración regional.
¿Qué servicios podría ofrecer?
Entre sus líneas de trabajo podrían encontrarse:
1. Observatorio de desafíos regionales
Identificación y sistematización de problemas que requieren innovación.
2. Laboratorio de soluciones
Diseño y experimentación de soluciones para problemas concretos.
3. Innovación abierta
Convocatorias para que empresas, universidades, emprendedores y profesionales propongan soluciones.
4. Transformación digital empresarial
Diagnóstico y acompañamiento a MYPEs para incorporar tecnologías que mejoren su productividad.
5. Innovación pública
Apoyo a instituciones para rediseñar procesos y servicios desde la perspectiva del ciudadano.
6. Datos e inteligencia territorial
Uso de información para comprender problemas y apoyar la toma de decisiones.
7. Inteligencia artificial aplicada
Experimentación con casos de uso de IA donde exista un problema concreto y una oportunidad real de generación de valor.
8. Formación y talento
Programas prácticos para desarrollar capacidades de innovación y tecnología.
9. Prototipado y pilotos
Desarrollo y prueba de soluciones antes de su implementación a mayor escala.
¿Cómo mediríamos si el centro funciona?
Esta es una pregunta fundamental.
Un centro de innovación no debería evaluarse por la cantidad de eventos que organiza.
Tampoco solamente por el número de personas capacitadas.
Debería medirse por los resultados que genera.
Algunos indicadores podrían ser:
• Número de desafíos regionales identificados.
• Número de proyectos de innovación desarrollados.
• Número de prototipos creados.
• Número de pilotos implementados.
• Porcentaje de pilotos que pasan a implementación.
• Empresas participantes.
• Instituciones participantes.
• Soluciones desarrolladas por universidades y empresas.
• Reducción de tiempos o costos en procesos intervenidos.
• Incrementos de productividad.
• Nuevos productos o servicios desarrollados.
• Nuevos mercados alcanzados.
• Recursos movilizados para innovación.
• Número de soluciones escaladas.
• Satisfacción de los usuarios.
Esto permitiría pasar de medir actividad a medir impacto.
No crear otro espacio que haga lo mismo
También debemos tener cuidado con un riesgo evidente.
Crear un nuevo centro sin revisar qué instituciones, programas y espacios ya existen podría generar duplicidad.
El Perú cuenta con la Red CITE del ITP (Instituto Tecnológico de la Producción), que promueve innovación, transferencia tecnológica y asistencia técnica para empresas y cadenas productivas. Actualmente la red está conformada por 48 CITEs entre públicos, privados y unidades técnicas.
PRODUCE también cuenta con una Red de Centros de Transformación Digital Empresarial orientada a apoyar a las MYPEs en procesos de digitalización y transformación digital.
Por ello, un Centro Regional de Innovación y Transformación Digital no debería competir con estas iniciativas.
Debería articularlas.
Ese podría ser precisamente uno de sus principales valores.
Una plataforma, no necesariamente un edificio
Esta propuesta puede comenzar de manera progresiva.
Una primera etapa podría consistir en crear una plataforma regional de articulación, con una agenda de desafíos y una red de instituciones participantes.
Una segunda etapa podría desarrollar programas piloto.
Una tercera etapa podría evaluar la necesidad de contar con infraestructura física especializada.
De esta manera, primero se demostraría el valor de la propuesta y después se determinaría qué infraestructura, presupuesto y estructura institucional son realmente necesarios.
Primero demostrar que funciona. Después escalar.
Ayacucho como laboratorio de innovación
Existe además una oportunidad estratégica.
Ayacucho podría utilizar sus propias necesidades como fuente de innovación.
- Los problemas de la región pueden convertirse en desafíos.
- Los desafíos pueden convertirse en proyectos.
- Los proyectos pueden convertirse en prototipos.
- Los prototipos pueden convertirse en soluciones.
- Y las soluciones que funcionen podrían incluso convertirse en modelos replicables en otras regiones.
Esto permitiría cambiar la perspectiva.
En lugar de esperar que las soluciones tecnológicas lleguen desde Lima o desde otros mercados, Ayacucho podría desarrollar capacidades para diseñar y adaptar soluciones desde el territorio.
No significa desarrollar todo localmente.
Significa tener la capacidad de identificar problemas, evaluar alternativas, conectar conocimiento y adoptar tecnología de manera inteligente.
La pregunta que debería orientar el centro
Probablemente esta sea la idea más importante de toda la propuesta:
No deberíamos comenzar preguntando qué tecnología queremos implementar.
Deberíamos comenzar preguntando:
¿Qué problema queremos resolver?
Después:
¿A quién afecta?
¿Por qué ocurre?
¿Qué información tenemos?
¿Qué soluciones existen?
¿Qué podemos aprender de otras experiencias?
¿Qué capacidades tenemos en Ayacucho?
¿Qué necesitamos incorporar desde fuera?
Y finalmente:
¿Qué tecnología puede ayudarnos a resolverlo y cómo sabremos si funcionó?
Ese cambio de enfoque es fundamental.
Porque la transformación digital no consiste en comprar tecnología.
Consiste en utilizar conocimiento, procesos, datos y tecnología para generar mejores resultados.
Una propuesta para la Agenda Regional 2026–2031
La creación de un Centro Regional de Innovación y Transformación Digital podría formar parte de una agenda regional más amplia para el período 2026–2031.
Esta agenda podría articular cuatro grandes dimensiones:
Estado digital
Mejores servicios públicos, procesos más simples, interoperabilidad y gestión basada en datos.
Empresa digital
Productividad, comercio electrónico, automatización, inteligencia artificial y acceso a nuevos mercados.
Talento digital
Formación de profesionales, empresarios, estudiantes y trabajadores para una economía cada vez más tecnológica.
Innovación territorial
Un ecosistema permanente capaz de identificar problemas y desarrollar, probar y escalar soluciones.
El centro podría convertirse en uno de los mecanismos de articulación de esta última dimensión.
La transformación digital necesita un ecosistema
Ayacucho no necesita solamente más tecnología.
Necesita más capacidad para utilizar la tecnología de manera estratégica.
- Necesita conectar conocimiento con problemas.
- Universidad con empresa.
- Empresa con Estado.
- Profesionales con emprendedores.
- Investigación con necesidades reales.
- Datos con decisiones.
- Tecnología con resultados.
Ese es el verdadero sentido que podría tener un Centro Regional de Innovación y Transformación Digital.
No se trataría simplemente de crear un nuevo espacio.
Se trataría de construir una capacidad regional permanente para innovar.
Una capacidad que permita experimentar, aprender, medir y mejorar.
Porque una región innovadora no es necesariamente aquella que tiene más tecnología.
Es aquella que tiene la capacidad de identificar sus problemas, movilizar conocimiento, probar soluciones y aprender de sus resultados.
Y esa podría ser una de las grandes oportunidades para Ayacucho en los próximos años.
Pasar de ser consumidores de tecnología a convertirnos también en generadores, adaptadores y aplicadores de soluciones para nuestros propios desafíos.